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Tur audioAlmoradí: trazado de Larramendi

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    Lo que comenzó siendo una pequeña Alquería de origen árabe, al-Muwallidin, que significa “nuevos conversos”, se convirtió a partir de la segunda mitad del siglo XVI en un próspero lugar gracias a la mejora en las infraestructuras de riego que le proporcionó la creación de las acequias Mayor y del Río junto al Azud de Alfeitamí.

    Esto le permitiría a Almoradí “comprar” su independencia de Orihuela, previo pago de 5000 libras, obteniendo el título de Universidad el 5 de octubre de 1583 y convirtiéndose así en un municipio con término y Ayuntamiento propio. Un Privilegio Real que fue concedido por Felipe II en El Escorial, y cuyo original se guarda en el Archivo del Reino de Valencia, siendo el documento más importante relativo a nuestra historia, ya que en él se detallan las concesiones otorgadas por el Monarca.
    Prueba de su importancia es que durante siglos se guardó “a buen recaudo” una copia en el Arca de tres llaves, junto a los caudales y Libros Capitulares, que existió en el Ayuntamiento hasta que, lamentablemente, llegó la tarde del 21 de marzo de 1829:
    “Serían como las seis y cuarto cuando a un espantoso temblor de tierra mediando el espacio de unos tres minutos, siguió una sacudida inexplicable con erupción tan violenta de viento, que llevó tras de sí toda ésta población, y las innumerables casas de la huerta y campo”.

     Perecieron más de doscientas personas siendo reedificada por completo sobre el mismo lugar, para ello, fue comisionado por el Secretario de Estado José Agustín de Larramendi, primer Ingeniero de Caminos español, para desplazarse a la zona, reconocer los estragos y proponer las medidas precisas.

     El nuevo trazado urbano quedó delimitado por un área de reserva por los cuatro puntos cardinales, de propiedad municipal, llamados Ejidos.

    Éste núcleo urbano de planta rectangular, de 525 metros de largo por 280 de ancho, con cinco calles longitudinales cortadas por cinco perpendiculares, se mantuvo hasta principios del siglo XX casi sin alterar, sin embargo, el olvido de la tragedia nos llevó a hacer desaparecer patios, y principalmente, a construir mayores alturas, algo que trajo un cambio radical y que supuso una pérdida absoluta de la apariencia original diseñada por Larramendi:
    “Todas las casas, sin excepción, serán sólo de un piso bajo y deberán tener corral...”.

    Almoradí es ahora un pueblo nuevo, levantado sobre sus propios escombros, pero nuestra más reciente historia, queramos o no, comienza en su trazado original, en sus 26 manzanas y cuatro Ejidos, y por ello, tenemos la obligación de conservarlo, de sentirlo cercano y querido, algo que conseguiremos cuando realmente lo conozcamos.

  3. 1 Oficina de Turismo Almoradi
  4. 2 Junta Mayor de Semana Santa
  5. 3 ESQUINA EJIDOS MEDIODÍA Y PONIENTE
  6. 4 ESQUINAS EJIDOS PONIENTE Y NORTE
  7. 5 Escuelas Nacionales
  8. 6 Calle San Emigdio
  9. 7 ESQUINA EJIDOS NORTE Y LEVANTE
  10. 8 Teatro Cortés
  11. 9 ESQUINA EJIDOS LEVANTE Y MEDIODÍA
  12. 10 Capilla y Antiguo Hospital
  13. 11 Plaza de la Constitución
  14. 12 Iglesia de San Andrés
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    Lo que comenzó siendo una pequeña Alquería de origen árabe, al-Muwallidin, que significa “nuevos conversos”, se convirtió a partir de la segunda mitad del siglo XVI en un próspero lugar gracias a la mejora en las infraestructuras de riego que le proporcionó la creación de las acequias Mayor y del Río junto al Azud de Alfeitamí.

    Esto le permitiría a Almoradí “comprar” su independencia de Orihuela, previo pago de 5000 libras, obteniendo el título de Universidad el 5 de octubre de 1583 y convirtiéndose así en un municipio con término y Ayuntamiento propio. Un Privilegio Real que fue concedido por Felipe II en El Escorial, y cuyo original se guarda en el Archivo del Reino de Valencia, siendo el documento más importante relativo a nuestra historia, ya que en él se detallan las concesiones otorgadas por el Monarca.
    Prueba de su importancia es que durante siglos se guardó “a buen recaudo” una copia en el Arca de tres llaves, junto a los caudales y Libros Capitulares, que existió en el Ayuntamiento hasta que, lamentablemente, llegó la tarde del 21 de marzo de 1829:
    “Serían como las seis y cuarto cuando a un espantoso temblor de tierra mediando el espacio de unos tres minutos, siguió una sacudida inexplicable con erupción tan violenta de viento, que llevó tras de sí toda ésta población, y las innumerables casas de la huerta y campo”.

     Perecieron más de doscientas personas siendo reedificada por completo sobre el mismo lugar, para ello, fue comisionado por el Secretario de Estado José Agustín de Larramendi, primer Ingeniero de Caminos español, para desplazarse a la zona, reconocer los estragos y proponer las medidas precisas.

     El nuevo trazado urbano quedó delimitado por un área de reserva por los cuatro puntos cardinales, de propiedad municipal, llamados Ejidos.

    Éste núcleo urbano de planta rectangular, de 525 metros de largo por 280 de ancho, con cinco calles longitudinales cortadas por cinco perpendiculares, se mantuvo hasta principios del siglo XX casi sin alterar, sin embargo, el olvido de la tragedia nos llevó a hacer desaparecer patios, y principalmente, a construir mayores alturas, algo que trajo un cambio radical y que supuso una pérdida absoluta de la apariencia original diseñada por Larramendi:
    “Todas las casas, sin excepción, serán sólo de un piso bajo y deberán tener corral...”.

    Almoradí es ahora un pueblo nuevo, levantado sobre sus propios escombros, pero nuestra más reciente historia, queramos o no, comienza en su trazado original, en sus 26 manzanas y cuatro Ejidos, y por ello, tenemos la obligación de conservarlo, de sentirlo cercano y querido, algo que conseguiremos cuando realmente lo conozcamos.

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